Analizando Después de que Dilia Estefanía empezó a entender lo que se hablaba a su alrededor, se propuso a no perder ni una palabra de lo que se decía. Por supuesto, cuando se le hablaba directamente a ella ponía una mayor atención. Una vez que oía
el mensaje trataba de interpretarlo y hacía algunas preguntas al respecto.
Como es natural en todo niño, le encantaban los cuentos y con frecuencia solicitaba que se los contaran. Su preferido era una historia corta que contaba la aventura de una pata y sus patitos y que decía más o menos así:
"Todos los patitos se fueron a bañar, y el más chiquitito se quizo quedar, la mamá enojada le quizo pegar, y el pobre patito se puso a llorar" Esta historia en verdad le llamaba la atención a Dilia Estefanía y preguntaba muchas cosas al respecto. -¿Por qué lloraba el patito? Preguntaba. -Porque la mamá le quizo pegar- Le decía papá.
-¿Y la mamá le quiso pegar porque no se bañó? Preguntaba otra vez. -Sí. -¡Ah! Yo sí me baño.-Afirmaba entonces. Luego Dilia Estefanía pedía que le contaran nuevamente la historia. Y empezaba otro set de preguntas.
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