Todo se acaba Un día papá estaba acostado viendo la televisión. De pronto, Dilia Estefanía llegó y se recostó a su lado.
-"Papito"- le dijo. -¿Qué? -¿Tú te vas a poner viejito? Papá no pudo prever que se traía Dilia, por eso se sonrió y le dijo: -Claro, bebé. Todos nos ponemos viejitos. Dilia Estefanía rompió a llorar entonces. Era un llanto sostenido, continuo. Un sollozo, muy bajito. Como un murmullo. -Bebé, qué te pasa.- le preguntó papá. Pero ella no respondió por un rato. Después de algunos sollozos más Dilia logró reunir las fuerzas para decir con voz ahogada: -Papá, pero es que yo no quiero que tú te pongas viejito. Porque después te vas a morir. En verdad, papá se sintió muy mal por el dolor que sentía la niña. Recordó en aquel instante el mismo sentimiento que había sentido él por su padre alguna vez. La niña se había dado cuenta de que, en la vida, ninguna persona es eterna. Todo alguna vez se acaba. Papá no tuvo tiempo para contestarle, porque enseguida la niña siguió hablando: -Mi abuelito se puso viejito y se murió.¿Tu también te vas a morir? Mientras todavía decía estas cosas papá la abrazó y la puso muy cerca de sí. En eso, de la sala de estar, alguien la llamó y ella rápidamente se incorporó y salió corriendo a atender el llamado. Pápa se quedó pensando. No le gustaba que la niña sufriera por ninguna razón. ¿Cuánto tiempo llevaría la niña esta preocupación en su cabecita? Sin embargo, al poco rato, alcanzó a escuchar las risas de Dilia. -¡No, que vá!-pensó-Esta niña tiene un ánimo inquebrantable. Las risas, que constrastaban con las lágrimas que había tenido hace solo un instante, le hicieron saber que Dilia superaría esta etapa rápidamente. Y no sólo eso, sino cualquier otra cosa que se le enfrentase.
|